miércoles, 13 de junio de 2012

Hablando de crianza

7:30 a.m. Preparando el desayuno, entra el papá con la peque en brazos:
Papá: He leído un artículo del médico ese que enseña a dormir a los niños
Mamá: Se llama Dr. Estivill.
Papá: Si ese, dice que a los bebés hay que dejarlos llorar para que aprendan y sean independientes. Ese hombre está "chalao", cómo voy a dejar a mi niña llorando, si llora es porque algo le pasa algo. Además se me parte el corazón escucharla y me voy con mal sabor al trabajo.
Mamá: Eso que me estas diciendo se llama "Criar con apego".
Papá: Yo no sé como se llama, pero yo cojo y abrazo a mi niña todo lo que de la gana.

     Estamos estrenando paternidad, y hasta este momento no habíamos hablado de cómo criar a nuestra hija. Lo único que quería su padre era que estudiara música y tocará algún instrumento, por lo demás lo que ella quiera. Nos dejamos guiar por nuestro instinto para hacer las cosas. Hoy día existe una especie de guerra entre Carlos Gonzalez vs Estivill, parece ser que hay que posicionarse por uno u otro. Yo tengo el libro de Carlos González, Bésame Mucho, pero reconozco que no lo he leído. Nosotros vamos aprendiendo sobre la marcha. 

     La pequeña duerme en su cuna, pero ésta está pegada a nuestra cama, y de vez en cuando duerme con nosotros. Los primeros días no quería dormir en el moisés, y que era lógico, no iba a estar toda la noche llorando, por ella y por nosotros. Así que dormía con nosotros. Pero no estábamos a gusto con la situación, por miedo a movernos y darle. La pasamos a su cuna, y ella está encantada, el único requisito es que nosotros estemos en la cama. Ella se vuelve y nos mira, y si estamos allí, se vuelve a dormir. La verdad es que es una maravilla por la noche, ya que duerme casi 6-7 horas del tirón. De esta forma, todos encantados. 

     Su alimentación es exclusivamente leche materna, y de vez en cuando un poco de manzanilla para aliviarle los gases y darle los polvitos para que haga caca. Lo de la leche materna lo teníamos claro desde el principio. Sus efectos positivos son conocidos por todos, y a todos ellos yo le añado alguno más, es supercómodo, no tienes que estar lavando y haciendo biberones, y a la hora de salir por ahí, no tienes que estar pendiente de llevarlo todo, porque el pecho no se te olvida en casa. A esto le sumamos el ahorro que supone, porque la leche de fórmula, precisamente barata no es. Ella estará tomando el pecho hasta que ella quiera, eso si, cuando yo comience a trabajar tendremos que empezar con algún biberon. 

     Dicen que la niña está "enmadrada", que sólo quiere estar conmigo, y yo digo que yo estoy "enniñada" yo sólo quiero estar con ella. Pero es normal, hemos estado ocho meses y medio juntas, y ahora llevamos dos meses y tres semanas que pasamos las 24 horas juntas, yo soy la que le da de comer, la cambia, la entretiene...su padre pasa con ella todo el tiempo que puede, pero el trabajo es lo que tiene. 

     Yo no sé si esta forma de crianza es con apego o sin el, lo que sí sé es que estamos disfrutando de nuestra hija, la cogemos todo lo que nos da la gana y no queremos que llore sin motivo. Ella es un bebé sano y feliz, disfruta estando y jugando con nosotros y eso es lo que realmente importa. Y si me dicen que no la coja tanto que se va a acostumbrar a los brazos, contesto que me da igual, cuando me vaya a trabajar no podré cogerla tanto como me gustaría y me lamentaré por cada uno de los minutos que no estuve con ella. 

     Podemos decir que el mejor momento del día, es cuando se despierta por la mañana y nos dedica una sonrisa cuando nos ve. Ahí no podemos evitar emocionarnos y dar gracias por por tenerla. Y yo doy gracias   por la familia tan maravillosa que tengo.


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